MAGNO ETRVRIAE DUCA PRIMO. Introducción a la difusión de la imagen de Cosimo I de’ Medici en la Florencia del Cinquecento

 

José Manuel Leiva Aldea

Departamentode Historia del Arte, Universidad de Málaga, España

 

 

CITACIÓN RECOMENDADA:

LEIVA ALDEA, José M. (2019). "MAGNO ETRVRIAE DUCA PRIMO. Introducción a la difusión de la imagen de Cosimo I de’ Medici en la Florencia del Cinquecento". Revista Eviterna Nº6 (septiembre 2019) <https://www.revistaeviterna.com/LeivaAldea>. [Fecha de Consulta]

RESUMEN: A mediados del siglo XVI Cosimo I de’ Medici volvió a llevar al esplendor a su familia en Florencia y ciudades adyacentes con un gran despliegue artístico, cultural y humanístico que pretendía recuperar los mejores años del Quattrocento, fomentando el mecenazgo artístico de los mejores creadores del momento para situarse a la altura de las grandes personalidades políticas del pasado y contemporáneas.

 

 

PALABRAS CLAVE: Florencia, Renacimiento, Italia, Medici, Propaganda, Imagen

 

ABSTRACT: In the middle of the 16thcentury, Cosimo I de’ Medici brought again glory to his family in Florence and close cities spreading art, culture and humanism that pretended to recover the Florentine power of the Quattrocento, encouraging the patronage and the best artists in the moment as other great personalities of the past and recent times.

 

KEYWORDS: Florence, Renaissance, Italy, Medici, Propaganda, Image

 

 

Introducción

 

El uso del arte con fines políticos es una constante a la que han recurrido numerosos gobernantes desde la Antigüedad a nuestros días, algo que no fue ajeno a la Florencia de los Medici. Tanto Cosimo Il Vecchio como Lorenzo Il Magnifico llevaron a cabo durante el s. XV ambiciosos proyectos de fomento de las artes gracias a la fortuna que habían creado con la Banca Medici, erigiéndose como los patronos más importantes del Renacimiento Italiano. ¿Había algún tipo de intención política detrás de toda esta empresa artística? 

            

A mediados del s. XVI, Cosimo I de’ Medici volvió a llevar al esplendor a su familia en Florencia y ciudades adyacentes, con un gran despliegue artístico, cultural y humanístico que pretendía recuperar los mejores años del Quattrocento, fomentando el mecenazgo artístico de los mejores creadores del momento para situarse a la altura de las grandes personalidades políticas del pasado y contemporáneas.

 

Contextualización

 

Cosimo de’ Medici nació en Florencia en 1519, y pasó buena parte de su infancia en el Mugello, región histórica de la zona norte de la provincia de Florencia. Allí se crio con su madre, Maria Salviati, nieta de Lorenzo Il Magnifico y casada con Giovanni delle Bande Nere, el cual pertenecía a la rama secundaria de la familia Medici, conocida como la Popolano. Cuando fue asesinado su primo Alessandro, con el que se había educado, Cosimo fue propuesto para ocupar el nuevo puesto de duca en Florencia. Con la subida de Cosimo al poder, en 1537, las instituciones republicanas desaparecerían, dando paso a una dinastía hereditaria a modo de monarquía que asentó el poder de los Medici en su ciudad. No obstante, Cosimo tuvo que ser elegido duca por el Senado, que lo nombraría gobernante de la República, ejerciendo el papel de primus inter pares (Plaza, 2016: 50)

La capitulación de Siena fue de las principales victorias del Duca. Tuvo lugar tras la Batalla di Marciano, en la que una coalición de tropas imperiales y florentinas derrotaron al ejército francés en Siena (1554), donde éste se había asentado. Ese mismo año, el emperador abdicó en su hijo, Felipe II. Tras dos años de presencia política española en Siena, el nuevo monarca concedió la ciudad a Cosimo I en 1557, que pasaría a ostentar el título de Duca di Firenze e Siena, a cambio de territorios en la zona de la costa toscana que conformarían los futuros Estados Presidios (Plaza, 2016: 56-59). La relación entre el Imperio Español y Florencia había comenzado un poco antes, desde el momento en el que Cosimo I contrae matrimonio con Leonor de Toledo, hija de Pedro Álvarez de Toledo, que ostentaba el cargo de virrey de Nápoles [1]

            

El último triunfo político de Cosimo I fue la consecución del título de Granduca di Toscana en 1569, con el que pretendía equiparar su poder al de otros monarcas europeos. Sin embargo, hasta que el papa Pío V no promulgó la bula de coronación, el aspirante tuvo que ganarse el favor de Felipe II. El monarca español se opondría en algunas ocasiones, como en el intento del papa Pío IV de convertir el Ducado de Florencia y Siena en reino. Cosimo I fue audaz, y poco a poco fue ganándose el favor de los pontífices (Pío IV en primer lugar y después con su sucesor, Pío V). Finalmente, a principios de 1570, Pío V coronó a Cosimo I como Gran Duque de Toscana.

 

El Arte y la Imagen del Duca

 

Con su auto celebración, Cosimo I se erigiría como un defensor de las artes en Florencia, al igual que sus predecesores, pero sobre todo un gobernante poderoso, situándolo al nivel del príncipe por excelencia de la época, Carlos V. Si bien durante el s. XV el arte había sido un arma muy poderosa para los Medici en su empeño por legitimar la fuerza familiar, el mecenazgo artístico de Cosimo I se convirtió en una de las principales, o la que más, de las herramientas del nuevo estado toscano para la creación de una capital moderna, imitando los ejemplos de París y Roma.

            

Palazzo Vecchio: Cosimo I y Leonor de Toledo trasladan en 1540 la histórica residencia del Palazzo Medici al Palazzo della Signoria. Con este gesto, el duque demuestra a la ciudad que él es el que ostenta ahora el dominio que habían tenido los priores. El poder cívico reside ahora en manos de los Medici (Paoletti y Radke, 2002: 454-456). Para su nuevo palacio emprendería uno de los encargos más ambiciosos de su gobierno, comisionar un gran programa iconográfico con el que las paredes y techos del palacio se transformarían en una alegoría y loa hacia las hazañas del Duca y sus antepasados. Para ello, Cosimo recurrió por primera vez a una figura inédita en Florencia, la del artista oficial de corte, al igual que las dos principales monarquías europeas, España y Francia. El artífice principal de esta renovatio del palacio ciudadano fue Giorgio Vasari, sin olvidar a su equipo de trabajo y los demás artistas que colaboraron en la empresa. De las abundantes salas del palacio se destaca el Salone del Cinquecento, que se transforma en una especie de sala de audiencias/salón del trono dedicado a la exaltación del Duca. A lo largo de las 42 pinturas que componen su techo se celebra la imagen del Cosimo, director de la creación del nuevo estado toscano. Una de las más destacadas es el tondo central de la estructura, que representa la apoteosis del Duca y su coronación. [2]

 

Palazzo Pitti y Boboli: A mediados del s. XV el banquero Luca Pitti encarga la construcción de una residencia palaciega para su familia en Oltrarno, la zona de Florencia al otro lado del Arno. Aunque no sepamos con exactitud quién fuera su arquitecto, se atribuye el proyecto del edificio a Brunelleschi y Alberti, siendo el ejecutor Luca Fancelli. El palacio, que sigue el modelo quattrocentista del Palazzo Medici, fue abandonado por su dueño durante la segunda mitad de siglo por bancarrota familiar, hasta que Leonor de Toledo adquiere los terrenos en 1549. Tras el palacio, cuyas principales ampliaciones se realizan en siglos posteriores, se extendía una colina virgen sobre la cual Leonor concibe un jardín que se extendería como prolongación del palacio. Para ello, encarga el diseño del parque a Tribolo, aunque éste muere en 1550, haciéndose cargo de las obras Bartolomeo Ammannati y Bernardo Buontalenti.Del jardín, uno de los mayores ejemplos del Giardino all’Italiana, queremos destacar la Fontana del Nettuno, obra de Stoldo Lorenzi. Fue una de las primeras fuentes del jardín y su colación ha variado a lo largo de los siglos. Actualmente se encuentra a espaldas del palacio, a modo de prolongación de este y por ende de sus habitantes. En este caso, la imagen mitológica se pone al servicio del Medici para simbolizar su poder y alegorizar las victorias marítimas de la Toscana en esa época (Medri, 2003: 118-119). Esta idea tenemos que tenerla presente para el resto de las representaciones de Neptuno por Florencia, como el Oceano de Giambologna o el Nettuno de Ammannati. [3]

 

Gli Uffizi: El nuevo estado florentino requería de una sede desde la cual dirigir la administración, finanzas y legislación, por lo que Cosimo I mandó construir un enorme palacio, su proyecto más relevante, en el cual centralizar todos estos aspectos de la vida política y económica (Conforti y Funis, 2011: 38). Para la obra, el Duca recurrió a Giorgio Vasari, que hizo de este edificio su Opus magnum, prolongándose la cimentación entre 1560 y 1580 y finalizada por Buontalenti tras la muerte del aretino. Se había creado, lo que ha sido denominado como la Strada delle Magistrature, es decir, el equivalente a los ministerios de un estado actual. Y si este espacio escenográfico celebra de forma simbólica la fama del Duca, éste tendrá también su representación figurativa como ejemplo del ciudadano ilustre de Florencia al final de la plaza, creando una estructura que nos podría recordar a los arcos del triunfo romanos. En ella, también denominada como Testata, Cosimo I aparece retratado en una estatua realizada por Vincenzo Danti con armadura militar, como si fuera el gobernante ideal, a la vista de todos los ciudadanos, ya que el Piazzale degli Uffizi, según Van Veen, sería un tipo de versión cinquecentesca del Foro Augusto en Roma, en el cual había un gran número de esculturas de personajes ilustres en los pórticos que rodeaban la estatua de Augusto, una disposición similar que después adoptaría el Loggiato degli Uffizi (Van Veen, 2013: 86).

            

Perseo con la Medusa: Cosimo I encargó la escultura en 1545, colocándose en la Piazza della Signoria en 1554. La comisión del Perseo pone de manifiesto, una vez más, la voluntad del Medici por transformar el espacio cívico de la Signoria en una Piazza Ducale, con obras de arte que loen las virtudes del nuevo Estado y su gobernante a través de grandes figuras de la Historia y/o Mitología (Van Veen, 2013: 11).El hijo de Zeus sostiene victorioso la cabeza de su enemiga, enseñándola al pueblo de Florencia, quizás con un mensaje dual. Por un lado, muestra la fuerza del Duca vencedor sobre todos aquellos contra los que se le oponen, mientras que por otro lado se advierte a sus súbditos de la lealtad que han de mantenerle si quieren evitar un castigo. Y si el héroe griego es una personificación de distintas virtudes, el nuevo dirigente de Florencia será el sucesor de éste en el nuevo Estado Medici, elegido por la divinidad para eliminar a cualquier enemigo de la ciudad. [4]

 

Retratos: Si Giorgio Vasari fue el artista fundamental de la corte de Cosimo I, no menos importante fue el papel de Agnolo di Cosimo di Mariano, Bronzino, uno de los pintores más relevantes del ámbito florentino en el s. XVI. Cosimo contactó con el artista a partir de 1539 para colaborar en la modernización y puesta a punto del Palazzo Vecchio acorde con las exigencias de sus nuevos residentes. Una de sus primeras intervenciones con la familia fue la realización del programa pictórico de la Cappella di Eleonora, con un magnífico grupo de frescos de temática eucarística hoy día parcialmente disperso. Bronzino sería el creador del modelo de retrato áulico de Cosimo I. Autor de varias versiones que después replicaría su taller, el pintor codificó una imagen oficial del nuevo Duca que obedeció a distintos fines. Por un lado, estas obras solían usarse como regalos diplomáticos, que se enviaban hacia otras cortes, bien se realizaban para dar a conocer la imagen del duque, pero sobre todo servían como una herramienta con la que Cosimo I estaba legitimando su imagen (siempre a través del arte, el mejor recurso) y ponerla a la altura de los Medici que le precedieron (Barry, 1982: 49-50). Para estos retratos, el artista tomaría como modelo las imágenes que Tiziano había creado de Carlos V, príncipe por excelencia del s. XVI y modelo a imitar por Cosimo I. El Duca sería retratado de tres cuartos y portando una espléndida armadura, remarcando el carácter marcial y conquistador que tenía este. Estos retratos cambian a partir de 1560, una vez pacificada la Toscana, por lo que Cosimo I aparece con una impronta mucho más relajada y portando vestimenta cotidiana. Por último, tras ser coronado como Granduca, se realizará un tercer tipo de retrato en el que el Medici porta los atributos granducales (la corona y la capa de armiño), en un intento de equipararse a otros monarcas europeos. [5]

Conclusiones

 

La constitución del Ducato di Firenze y del sucesivo Granducato di Toscana trajo consigo una serie de serie de políticas que pretendían modernizar la estructura del nuevo estado florentino dotándolo de infraestructuras acordes con la importancia de la nueva capital, imitando a otras monarquías como Francia o España. Durante el gobierno de Cosimo I’ de Medici y sus sucesores se desarrolló un arte de propaganda política que tenía como objetivo la creación de una conciencia de Estado en la ciudadanía. Sin embargo, la exaltación cívica tuvo como protagonista al Duca, que quiso perpetuar su imagen para la posteridad con un gran despliegue de encargos artísticos que reflejaran su magnanimidad. Así se equiparaba a los otros grandes Medici, sobre todo a Cosimo Il Vecchio y Lorenzo Il Magnifico, creadores del esplendor familiar. Esto se suma al interés del Duca por auto legitimar su gobierno, conseguido a base de victorias militares que serían la punta de lanza para conseguir restablecer la hegemonía que su familia había perdido en la ciudad. Pero no quiso compararse solo con sus más allegados, sino que tomaría como arquetipo a los grandes emperadores de la Antigua Roma, subrayando la figura de Augusto, que se convertía en el mejor garante para realzar la imagen de Cosimo. Pero el Medici era una persona de su tiempo, por lo que puso sus ojos en el hombre más poderoso del Planeta durante la primera mitad del s. XVI, Carlos V de Habsburgo. La presencia del emperador español en la iconografía cosimiana será bastante frecuente, ya que el Medici sentía especial admiración por él. Lo condecoró con la Orden del Toisón de Oro y le facilitó la captura de Florencia para volver a instaurar el régimen de los Medici en Florencia, por lo que su figura será habitual, directa o indirectamente, en las obras de artes encargadas por Cosimo I. Si bien estas conexiones con otros gobernantes suelen realizarse de manera simbólica, el Duca quiso poner especial énfasis en la proyección externa de su imagen. Apropiándose del espacio urbano de Florencia consiguió crear una “ciudad del príncipe” transformando los espacios cívicos en espacios autocráticos que ponían de manifiesto el carácter déspota de Cosimo. Por ello las obras juegan un papel ambivalente. Si el Perseo de Cellini es un reflejo del poder del Duca y la victoria sobre sus enemigos, los ciudadanos, sabiendo que estaban protegidos por su señor, eran también conscientes que esa fuerza que había ejercido contra el enemigo podría ser empleada contra ellos en caso de rebelión, de ahí que la obra artística se convierte en un artefacto retorico con el que advertir a la población. Hoy día no nos sentimos coaccionados por el mensaje contrapuesto del Perseo y otras obras públicas del gobierno mediceo, pero en ocasiones éstas se rodean de mensajes publicitarios de los arquetipos de nuestro tiempo que nos dicen cómo tenemos que ser para tener éxito.

 

Hemos visto cómo este despliegue artístico y de la cultura en la Florencia del s. XVI adquiere un peso considerable dentro del contexto italiano, irradiándose a otras ciudades del Granducato, en las que se erigían estatuas, plazas u fortalezas que venían a remarcar de forma simbólica la presencia espiritual de los granducas en ellas. No hemos podido incluir todas estas obras, ya que excedían los límites de esta investigación, pero están documentadas y son susceptibles de ser incluidas en futuras investigaciones. Lo mismo sucede de la asociación sacra de Cosimo I con santos de la Iglesia, tema que tampoco hemos podido abordar.

            

Casi quinientos años después del gobierno de Cosimo I seguimos hablando y escribiendo sobre él, por lo que podemos decir que la empresa artística que encomendó a Giorgio Vasari de difundir su figura y evitar caer en el olvido han tenido más que éxito. Si hay algo que temía al aristócrata de la Edad Moderna era que su legado se evanesciera con el paso del tiempo, de ahí que la consecución de la fama fuera el máximo anhelo de estos jerarcas; y efectivamente, Cosimo I la consiguió.

 

Referencias bibliográficas

 

BARRY, Robert (1982), Bronzino’s portraits of Cosimo I de’ Medici, Columbia University Press, Nueva York. 

 

CONFORTI, Claudia y FUNIS, Francesca (2011), Vasari, Colección ArteDossier, Giunti, Florencia. 

 

FORSTER, Kurt, W. (1971), “Metaphors of Rule. Political Ideology and History in the Portraits of Cosimo I de’ Medici”, Mitteilungen des Kunsthistorischen Institutes in Florenz, vol. 1, nº 15, pp. 97-98. 

 

HIBBERT, Christopher (2008), Florencia. Esplendor y Declive de la Casa de Medici, Editorial Almed, Granada. 

 

MEDRI, Litta Maria (coord.) (2003), Il Giardino di Boboli. Silvana Editoriale, Florencia. 

 

PAOLETTI, John T. y RADKE, Gary M. (2002), El Arte en la Italia del Renacimiento, Akal, Madrid. 

 

PLAZA, Carlos (2016), Españoles en la corte de los Medici. Arquitectura y Política en tiempos de Cosimo I, Centro de Estudios Europa Hispánica, Madrid. 

 

VAN VEEN, Henk (2013), Cosimo I de’ Medici and his self-representation in florentine art and culture, Cambridge University Press, Nueva York. 

 

VASARI, Giorgio (1998), Las Vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros tiempos (Antología seleccionada por María Teresa Méndez Baiges y Juan María Montijano García), Editorial Tecnos, Madrid. 

 

VASARI, Giorgio (1588), Ragionamenti del Signor Giorgio Vasari sopra le Invenzioni da lui dipinte in Firenze nel Palazzo Vecchio con D.Francesco Medici allora Principe di Firenze, Filippo Giunti, Florencia. 

Imágenes 

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EVITERNA - REVISTA UNIVERSITARIA DE HUMANIDADES, ARTE Y CULTURA (ISSN: 2530-6014) 

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